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Lo que diga Claudia
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El otro día, charlando con el gran Víctor Borrego —compañero limonero— sobre un side project al que le está dando caña, vi algo curioso: avances rapidísimos y una primera versión funcionando en nada.
Le pregunté cómo había ido tan rápido, y me dijo algo así como: quería probar si la idea funcionaba. Así que entró en modo lo que diga “Claudía” (Claude Sonnet / Opus).
Resultado: MVP listo en días —backend, app móvil, intranet… todo. Si la cosa pita, ya habrá tiempo de ir más despacio, refactorizar y revisar con calma.
En estos escenarios, esta aproximación funciona muy bien, y ahora, con Claude Code (el CLI de Claude), la cosa es todavía más bestia.
Nota: El nombre Claude es un homenaje a Claude Shannon, padre de la teoría de la información, y no hace referencia a Claudia ni a una persona concreta.
La otra cara de la moneda
En una conversación reciente en redes salió el tema de si habría que pararse a revisar lo que genera “Claudia”. Y Eduard Tomás (un profesional curtido en mil batallas) lanzó un punto de vista muy interesante.
Si sigues necesitando un dev para validar lo que hace la IA… algo no cuadra. Claro, puedes argumentar que ese dev será mucho más productivo, porque con varios agentes generará una barbaridad de código. Pero… ¿podrá revisar todo lo que se genere? ¿Tiene sentido siquiera esa pregunta? ¿No deberíamos ir hacia un modelo donde todo sean tests automatizados (generados por la propia IA) y, como mucho, algún monkey test humano? El modelo de desarrollo con N agentes solo lo veo viable si confiamos a ciegas en el código. Porque no, no vamos a poder revisarlo todo. Y en ese caso… la calidad del código da igual: si el único que lo lee es la IA, ¿para qué queremos siquiera lenguajes “human friendly”? Que programe directamente en ensamblador y listo.
Seguro que leyendo esto algunos os habéis llevado las manos a la cabeza… y otros habéis sentido un poco de acojone. A mí me pasó lo mismo.
Pero analicémoslo con calma, porque tiene su lógica: Si puedes poner a 15 agentes a trabajar, el cuello de botella es el humano que revisa, entonces… ¿por qué no pones otros 15 agentes a revisar en background? Ojo, que ahora puedes dejar agentes 3 días seguidos revisando algo a fondo.
El negocio perfecto (para ellos)
Esto suena cojonudo para las empresas que venden estos servicios, porque siempre ganan.
Imagina que vas a un restaurante y pides un buen solomillo de ternera poco hecho.
- Te traen una pechuga de pollo. Dices que vale, que es carne… pero tú querías solomillo.
- Vuelven con un solomillo, pero con salsa a la pimienta por encima.Les dices que no la querías y que además eres intolerante a la lactosa.
- Ahora te traen un sólomillo chamuscado, de vuelta...
- Finalmente te traen el solomillo perfecto…, puaaaah que rico está. eso sí, con la puñetera salsa en un cuenco aparte.
Bueno, ha sido trabajoso, pero comes bien. Pides la cuenta y… 180 pavos. Te han cobrado la pechuga, cuatro solomillos y dos extras de salsa.
¿Te parece justo? Pues así funcionan los créditos de estos motores, ahora imagináte que podría pasar si un agente de esos que has dejado una semana trabajando de forma autónoma se mete en bucle y no encuentra solución.
Claude Code está muy bien, pero con el plan de 18 € tienes para una probaita. En un par de horas te fundes los créditos. El primer plan “serio” ya son 100 € al mes. Y si te planteas tener un agente 24/7, eso se te puede ir a miles de euros.
Ojo, esto son precios aproximados, para info más exacta, tienes la página de pricing de Claude.
Y encima es un modelo yonki-dependiente. Si no sabes a qué me refiero, prueba Claude Code en modo Pro y dime cuánto tardas en subir al siguiente escalón 😉.
“Lo que diga Claudia” como estrategia
Aquí viene lo bueno: hay empresas que se están planteando apostar todo al rojo. 100 % IA.
Como decía mi amigo Víctor: “lo que diga la Claudia”.
¿Qué haces si desde la dirección de la empresa te dicen que esto va así sí o sí?
Opinión polémica: yo iría a por todas.
Como dicen en Bilbao: ¿Vamos a setas o vamos a Rolex?.
Mi aproximación sería:
Avisar de forma aséptica (no meter nuestro ego de programador) de los pros y contras de esta aproximación, pero explicado en lenguaje de negocios (pasta, ventas, imagen de marca, perdidas, riesgos…).
Dejar clarísimo con dirección el acuerdo si es lo que quieren: manda Claudia.
Crear una rama/tag con el estado del código antes del experimento.- Modo agente / code a lo bestia, sin revisar por humanos.
Agentes revisando en background y directo a producción.
“Pero, pero…¡¡¿Estás loco?!!”
No, me estoy quitando mi ego de programador.
Si sale bien, yo estaba equivocado.
Si sale mal (y puede que te comas algún castañazo bíblico en producción), hay un curso carísimo pero muy formativo llamado “pegarse la hostia”.
Cuesta dinero, clientes… y a veces empresas o tu puesto de trabajo (sí, siempre hay que buscar una cabeza de turco…). Pero a veces es la única forma de aprender.
¿Lo haría en mi empresa?
Para un software maduro y complejo: ni de coña.
Quiero IA ayudándome, sí, pero sin perder control ni criterio.
En un mes puedes acabar con una base de código imposible de mantener, y ojo, no es que tenga que ser mala, es que no la entiendas.
Para prototipos rápidos: ahí sí. Avanzo rápido, reviso lo justo y, si hace falta, que Claude Code haga un primer filtro de PR.
¿Entonces es un “si no es tu pasta, adelante”?
Más bien: si no es mi decisión, adelante, he aportado mi criterio, los que tengan que apostar que evaluen y vaya a por lo que para ellos tenga más sentido. Y ojo, puede que estén en lo correcto.
Startups y modo salvaje
Esta aproximación “a lo bestia” puede tener sentido en startups. Aquí hemos venido a probar una hipótesis y quemar pasta: si seguramente cerremos en 6–9 meses, pues a correr hasta encontrar el product market fit.
Ya arreglaremos el desaguisado luego… antes muerta que sencilla.
Esto suena poco serio, pero es que según algunos estudios, el 90% de las startups tecnológicas termina fracasando en algún momento en su cruzada de capturar al unicornio.
El reto para nosotros como devs
Como desarrolladores tenemos un desafío interesante:
- ¿Entrenamos base por nuestra cuenta?
- ¿O tiramos de Claudia?
Imagina que cuando se inventó la calculadora te hubieran dicho: “Hace cálculos increíbles… pero de cada 10 resultados, 2 son erróneos al azar”. ¿Confiarías en ella? ¿O comprobarías siempre el resultado? Ahora me dirás: lo pondría en tres calculadoras y vería si coinciden. Los proveedores de IA, encantados con tu solución 😜.
Jugando a la bruja Lola
Me tiro a la piscina, aquí van algunas predicciones, que si fallo te contestaré en modo IA; lo siento tienes razón, deja que investigue un poco más y te cuente sobre el habitat de los anacardos salvajes en la estepa norte:
Estamos llegando al final de la evolución de lenguajes, frameworks y librerías tal y como los conocemos, el objetivo ya no será hacer más productivos a los humanos, sino a las IA.
Elegiremos tecnologías por lo IA-friendly que sean.
El interés por el open source puede decaer: una IA puede absorber, modificar y mejorar tu trabajo sin darte crédito alguno, y por mucho que queramos aportar a la comunidad, un proyecto serio de open source se lleva un montón de horas de dedicación, y no vas a poder plantearte ni poder comerte un “bocadillo de chopped” con eso (sí, si dedicas 8/10 horas del día a mantener un proyecto open source va a resultar que tienes que alimentarte y todo :)).
Se vienen hostias bíblicas y volantazos, veremos noticias del tipo “tal empresa decide hacerlo todo con IA”, y “tal otra prohíbe el uso de la IA en sistemas críticos”.
Las empresas que van a hacer pasta de verdad son las de IA.
Claude (Anthropic) acabará siendo comprada por una grande… y cuando pase, subirán más los precios 🙂, y tampoco hay que quitar ojo a otras alternativas, gigantes como Google con Gemini, tienen recursos para hacer cosas impresionantes.
El clean code será sustituido por “hazlo como diga la Claudia”.
Seremos IA dependientes, cuando tengamos un buen grado de enganche, subirán precios a lo bestia, el principio “droja en el colacao”, “la primera papelina es gratis”.
La educación formal llegará tarde, muy tarde, y la no reglada será una verbena para decidir si es útil o son vendehumos queriendo hacer dinero.
Conclusiones
Si 2025 fue un año divertido, 2026 va a ser una festival.
Veremos empresas clásicas quedarse atrás, otras modernas pegar castañazos con fuegos artificiales, fanáticos de todo tipo, vendedores de crecepelo, gurús de saldo… Vamos, algo que quienes llevamos tiempo en el sector ya hemos vivido otras veces, solo que esta vez nos pilla con una doble sensación muy curiosa: por un lado, el “madre mía, madre mía, la que ha liao el pollito”, y por otro, el “cómo mola… cosas nuevas, nos lo vamos a pasar en grande”, porque, al final, hemos venido a jugar.
En esta industria no puedes parar de moverte y tener criterio propio: tu software y tus metodologías nacen ya con fecha de caducidad. Lo que hoy es la leche, mañana será una m... como un castillo, y lo que aplica a una empresa en Oregón, no tiene porqué aplicar a tu empresa en Albacete.
Lo que sí está claro es que hay que ponerse al día con estas herramientas e incorporarlas al flujo de trabajo, al nivel que cada uno —o sus responsables— vea oportuno.
¿Y tú qué opinas? ¿Hacia dónde crees que vamos? ¿ Te ves en una feria de artesanía haciendo una demostración de cómo se picaba código a mano?
🙌 Agradecimientos
Gracias a Luis Gonzalo Cañas Iniesta , otro perro viejo en esto del desarrollo de software, por revisar este artículo, aportar ideas y mejorar varios de los puntos. Siempre es un lujo contar con alguien que ha estado metido en mil charcos.
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